| La
segunda película dirigida por John Carpenter llamó inmediatamente
la atención del público. Amante del western y del
cine clásico, el realizador de Carthage homenajea Río
Bravo (el montaje lo realiza también él, y lo firma
bajo el seudónimo de John T. Chance, nombre del personaje que interpretaba
John Wayne en la legendaria obra maestra de Howard Hawks) en esta historia
de un grupo de personajes muy diversos que, encerrados en una destartalada
comisaría a punto de cerrar, deben resistir el asedio de una banda
de delincuentes. Claustrofóbica, inteligente y concisa (basta recordar
el asesinato de la niña del helado, que desencadena toda la trama),
con este film Carpenter (que también produjo el film y compuso
la música) sentó las bases de hacia dónde quería
dirigir sus pasos en el territorio del cine. |