Atama Yama
(2002). Koji Yamamura. Japón. 10 minutos
Surrealista cortometraje japonés que cuenta la historia de una cabeza-montaña o una montaña-cabeza. Un hombre que no desperdicia ni los huesos de las cerezas descubre un día que le está creciendo una planta en la parte superior del cráneo. Cuando renuncia a podarla comienza a crecer y crecer hasta convertirse en un cerezo, el árbol nacional de Japón. Muy pronto se convierte en un sitio muy popular al que la gente va de excursión. No hay que olvidar los problemas de espacio en las ciudades niponas, por lo que cualquier lugar de esparcimiento es bienvenido, sea el que sea. Las perspectivas desaparecen en este corto punteado por el sonido del shamisen y premiado en Annecy, que por momentos recuerda algunos trabajos del gran Bill Plympton (como Nose Hair) por su utilización del cuerpo humano, su humor bordeando siempre el absurdo y su libertad a la hora de dibujar.