Bakko yokaiden kibakichi
(2003). Tomoo Haraguchi. Japón. 96 minutos
Un magnífico espadachín, vestido con extraños ropajes, tocado con un sombrero que se diría el envoltorio hueco y seco de una seta gigantesca, combate entre campos de espigas con un puñado de enemigos a los que atraviesa, saja, secciona, descoyunta. Descansará más tarde. En una posada poblada por seres más extraños que él... Ni un efecto digital en esta película dirigida por un gran maquillador que ha trabajado hasta con Kitano. Viejos trucos al estilo de las gloriosas cintas japonesas de los años 50, aquellas habitadas por trasgos, duendes y seres venidos de tierras misteriosas. Luna llena sobre la piel del lobo, mujeres araña que besar, lo que se dice besar, precisamente no besan, y un aire melancólico sobre los muertos y los vivos.