| Un
magnífico espadachín, vestido con extraños ropajes,
tocado con un sombrero que se diría el envoltorio hueco y seco
de una seta gigantesca, combate entre campos de espigas con un puñado
de enemigos a los que atraviesa, saja, secciona, descoyunta. Descansará
más tarde. En una posada poblada por seres más extraños
que él... Ni un efecto digital en esta película dirigida
por un gran maquillador que ha trabajado hasta con Kitano. Viejos trucos
al estilo de las gloriosas cintas japonesas de los años 50, aquellas
habitadas por trasgos, duendes y seres venidos de tierras misteriosas.
Luna llena sobre la piel del lobo, mujeres araña que besar, lo
que se dice besar, precisamente no besan, y un aire melancólico
sobre los muertos y los vivos. |