| Una
de las líneas del guión de esta película, continuación
salvaje, pletórica, aumentada y revisada de aquella que todos recordamos,
dice así: “Aunque este combate pueda costarme la vida,
la ofrezco sin una brizna de lamento”. La vida rindió
su director, Kinji Fukasaku, uno de los shogun del cine de acción
japonés, durante el rodaje de esta segunda parte que fue completada
por su hijo Kenta. En el guión y en la pantalla continúa,
a calzón quitado, las armas en la mano, la hasta hoy encubierta
guerra mundial entre adolescentes y adultos. Ahora, la muchachada es secuestrada
por sus maestros para combatir a un joven terrorista que ha formado una
banda de liberación llamada Los Siete Salvajes, nombre que a nosotros
nos trae felices recuerdos del Grupo Salvaje de Peckinpah,
de Los Siete Magníficos de Sturges, de los samuráis
de Kurosawa... |