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notorio autor de aquellos restos de celuloide sanguinolento titulados
Premutos, el muniqués Olaf Ittenbach, vuelve a
las andadas gracias a una periodista imbécil a la que no se le
ocurre mejor exclusiva que la de entrevistar al enterrador local, con
graves consecuencias tanto para su corazón como para el resto de
las vísceras de los demás personajes de esta película.
Tampoco es que nuestro estómago salga muy bien librado. pues para
conseguir cierta reliquia Olaf y los suyos van sacándoles las tripas
a todos los habitantes del planeta, sin importarles ni siglo ni raza ni
género ni sexo ni lo demás. ¿Armas utilizadas? Cualquiera:
mazas, espadas, machetes, potros de tortura. ¿Bajo qué influencias?
Lo mismo da que da lo mismo: fanatismo religioso, farlopa, vino, coyunda
con el Demonio... |