Double Vision
(2002). Chen Kuo-fu. China-Taiwán. 113 minutos
Si alguna vez nos sentimos menospreciados como cinéfagos por los exquisitos cinéfilos de cine fórum y arte y ensayo, ondeemos como bandera el nombre de Chen Kuo-Fu, experto en Hitchcock, crítico experimentado, excelente creador de efectos especiales, cuyas películas de género -de género fantástico, naturalmente, pero también de las otras- se pasean con toda pompa y circunstancia por las distintas secciones de festivales tan tremendos como el de Cannes. No es para menos. Este su último título es una gran producción de la división asiática de la Columbia en la que la más alta tecnología, la más mortífera también, se pone al servicio de sectas divino-diabólicas que creen que la inmortalidad se alcanza a través de la enfermedad, el dolor y el espanto.