| Si
alguna vez nos sentimos menospreciados como cinéfagos por los exquisitos
cinéfilos de cine fórum y arte y ensayo, ondeemos como bandera
el nombre de Chen Kuo-Fu, experto en Hitchcock, crítico experimentado,
excelente creador de efectos especiales, cuyas películas de género
-de género fantástico, naturalmente, pero también
de las otras- se pasean con toda pompa y circunstancia por las distintas
secciones de festivales tan tremendos como el de Cannes. No es para menos.
Este su último título es una gran producción de la
división asiática de la Columbia en la que la más
alta tecnología, la más mortífera también,
se pone al servicio de sectas divino-diabólicas que creen que la
inmortalidad se alcanza a través de la enfermedad, el dolor y el
espanto. |