|
| Drácula (Dracula, 1958). Terence Fisher. Gran Bretaña, 1958, 82 min. |
| Y la sangre se hizo roja. Terence Fisher, el maestro de la Hammer, tiñe de color la sangre que bebe el legendario conde. El blanco y negro de Lugosi y Browning se convierte en rojo sangre, rojo pasión, rojo muerte, rojo deseo, rojo vida. Christopher Lee crea un Drácula más desequilibrado, más pasional, más visceral que el del húngaro (aunque pese a ello no se convirtiera en Drácula de verdad, como sí le sucedió a Lugosi). Peter Cushing, como siempre, es van Helsing, aquí en su primera aventura, en su primer enfrentamiento con el noble transilvano, en su primera victoria que luego siempre es derrota, porque el conde vuelve, no muere, tiene que haber más películas, o si no es el conde su hijo, su hija… |