| Karel
Zeman dirige esta apología de la imaginación, esta reivindicación
de la fantasía, de lo irreal, de los cuentos. Basada en el personaje
del barón de Munchhausen, que además de producir gran cantidad
de literatura y cine dio nombre a una enfermedad (el “síndrome
de Munchhausen”, que obviamente se refiere a males imaginarios),
el film del maestro checo mezcla personajes reales con techos pintados
de estrellas, muñecos y dibujos, sangre y cartón, huesos
y marionetas. Diferentes texturas y materiales conforman la obra maestra
de Zeman y una de las cimas de la animación europea, un film fascinante
que homenajea, cita y toma como referencia el cine de George Méliès
y la literatura de Jules Verne. Cine con mayúsculas. |