Devorador de pecados
The Sin Eater, 2003
Brian Helgeland. Estados Unidos

La figura es tremenda, soberbia, inquietante, y ha llegado a nosotros a través de los evangelios apócrifos, las sagas nórdicas y los mejores episodios de Galería nocturna: un ser devora nuestros pecados y nos proporciona así -a cambio de algo, naturalmente, a cambio, simplemente, de nuestra vida- el camino más directo hacia la salvación. Esa figura, en manos de Brian Helgeland, ganador de un Oscar por el guión de, nada más y nada menos, L. A. Confidential, y autor del libreto de la brutal Mystic River de Eastwood, se transforma en carne de celuloide y habita entre nosotros en una película emparentada, por sus maneras inquietantes, malsanas, oscuras, con títulos tan imprescindibles en nuestras pesadillas como El Exorcista y La Profecía. Sucede en Roma. Precisamente allá. Donde La Loba parió a Damien, el Anticristo...