| Día
de baño. La gente juega tranquilamente con sus hijos en el agua.
Día de fiesta. Personas de todas las edades y condiciones en traje
de baño también de todas las edades y condiciones nadan
o se remojan o se refrescan en el líquido elemento. De repente
una aleta emerge del fondo del agua. Peligro en el ambiente y en el sonido.
¿Tiburón, quizá? ¿Flipper?
¿Free Willy? No, porque no se ve la luz del sol,
el agua tiene cloro y hay corcheras. Es una piscina. Y es el comienzo
de Pool Shark, el trabajo que nos presenta este año
Sam Walker después de ganar en la pasada edición de la Semana
el Premio del Jurado al Mejor Cortometraje con su Duck Children.
¿Qué hace un tiburón en una piscina? Porque es un
tiburón, ¿no? Y es una piscina, ¿no? Nada es lo que
parece en esta película de formato corto que juega con la realidad
y con el espectador, con sus miedos y con todo el cine que ha visto. |