| Tradicionalmente
se dice que el paraíso está arriba y el infierno abajo,
que los ángeles y arcángeles y los santos y los buenos y
los justos habitan en las alturas y que los seguidores de Satán,
los malos, viven (o por lo menos están) en las profundidades de
la Tierra (mal que le pese a Jules Verne). Cuando una compañía
petrolífera estadounidense encuentra lo que parece ser el cuerpo
de Cristo clavado en la cruz y una puerta que se abre a lo desconocido,
llaman inmediatamente a los expertos en la materia (es decir, al Vaticano)
para que envíen a alguien que les diga qué es lo que han
encontrado, para que les confirme si han abierto algo que era mejor que
permaneciera oculto bajo la superficie, para saber si las puertas del
infierno han sido abiertas. Espectacular trabajo que combina profecías
bíblicas, helicópteros, artes marciales y tal vez a Dios
y al Demonio. |