The Shine
(2003). David Uloth. Canadá. 2 minutos
Otanisesa, otanisesa. Hay una parte del territorio de los crímenes cinematográficos que casi todos los directores olvidan y que seguramente mucha gente de bien se pregunta siempre cuando ve una película en la que hay un asesinato por ejemplo en el cuarto de baño. ¿Y quién limpia después la bañera? Ésta es una parte de la historia que generalmente se nos escamotea o a la que se le dedica (con excepciones muy honrosas, como el trabajo del señor Lobo en Pulp Fiction) muy poco tiempo. David Uloth convierte este tiempo olvidado en el centro de su cortometraje The Shine. Cierto es que apenas le dedica dos minutos, pero es que eso es todo lo que dura este sentido homenaje a las personas que se encargan del trabajo “sucio” en el mundo del crimen, a los productos de limpieza (llámense Hertex o Don Limpio) y a El resplandor.