| Otanisesa,
otanisesa. Hay una parte del territorio de los crímenes cinematográficos
que casi todos los directores olvidan y que seguramente mucha gente de
bien se pregunta siempre cuando ve una película en la que hay un
asesinato por ejemplo en el cuarto de baño. ¿Y quién
limpia después la bañera? Ésta es una parte de la
historia que generalmente se nos escamotea o a la que se le dedica (con
excepciones muy honrosas, como el trabajo del señor Lobo en
Pulp Fiction) muy poco tiempo. David Uloth convierte este tiempo
olvidado en el centro de su cortometraje The Shine. Cierto
es que apenas le dedica dos minutos, pero es que eso es todo lo que dura
este sentido homenaje a las personas que se encargan del trabajo “sucio”
en el mundo del crimen, a los productos de limpieza (llámense Hertex
o Don Limpio) y a El resplandor. |