| En
un peaje solitario en mitad de la nada una joven deforme de mirada triste
sueña con ser bailarina. Encerrada en su garita trabaja horas y
horas hasta que, ya entrada la noche, puede salir de allí sin que
nadie la vea. Cuando llega a su casa sólo piensa en bailar, y sueña
que es una gran bailarina, y baila y baila. Son los únicos momentos
del día en que conoce algo parecido a la felicidad. Pero cuando
amanece debe volver a trabajar y a esconderse en su urna, aislada del
mundo, intentando pasar por una persona normal, si es que algo parecido
existe. Rachel Johnson nos cuenta con su propia voz esta historia de soledad
y de búsqueda, de sueños imposibles o quizá posibles,
de sueños en definitiva, que son los responsables de que el mundo
gire y gire y que movilizan las piernas, más cortas o más
largas, de todos los habitantes del planeta Tierra. |